✅ 1. Diagnóstico inicial: ¿qué zonas deben limpiarse y con qué frecuencia?
Todo buen protocolo comienza por un relevamiento de los espacios:
- Zonas de alto tránsito: pasillos, entradas, baños, comedores.
- Zonas sensibles: espacios donde hay contacto con alimentos, atención a personas, manipulación de insumos o equipos delicados.
- Zonas de bajo riesgo: depósitos, oficinas administrativas, aulas vacías o salas técnicas.
📌 Frecuencia sugerida:
- Alto tránsito: mínimo 2 veces al día.
- Zonas sensibles: después de cada uso o turno.
- Oficinas y espacios de bajo tránsito: limpieza diaria o según rotación.
🧽 2. Definición de productos y elementos adecuados
Un protocolo eficiente define claramente qué usar y dónde:
- Limpiador Desodorante Crilimp para limpieza general.
- Desinfectante Clinico Crilimp para zonas críticas.
- Papeles (Toallas intercaladas, Bobinas, etc) para uso rapido y general
- Trapos, Rejillas y gamuzas para repasar superficies
- Guantes y elementos de protección personal para quienes limpian.
🔄 3. Ejecución y rutina operativa
- Establecer un checklist diario de tareas por sector.
- Usar protección adecuada (guantes, gafas, delantales).
- Cambiar paños y mopas por sector para evitar contaminación cruzada.
- Diluir correctamente los productos según cada fabricante.
🔒 4. Control y seguimiento
- Designar responsables por sector o turno.
- Utilizar planillas de seguimiento (físicas o digitales).